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Una comunidad sustentable lista para acoger a su nuevo líder

Estimada comunidad Brandworkers,

El próximo año cumpliré catorce años como fundador y director de Brandworkers. Después de obtener la aprobación de los dirigentes y miembros de nuestra comunidad, tengo el placer de anunciar que en 2021 dejaré mi cargo de director ejecutivo con la certeza de que los miembros de nuestra comunidad emprenderán las acciones pertinentes y más adecuadas durante el proceso de transición para la elección del nuevo director ejecutivo.

A pesar de las graves consecuencias de la pandemia, nuestra comunidad Brandworkers se ha mantenido más fuerte que nunca. Nuestro equipo directivo, personal, colaboradores, aliados y sistemas de gestión se han mantenido sólidos y firmes. El principal objetivo de Brandworkers ha sido maximizar los esfuerzos en la supervivencia de sus miembros durante la pandemia del COVID y en consolidar a largo plazo el poder de los trabajadores. Y esto es precisamente lo que hemos estado haciendo.

La perseverancia y fuerza de Brandworkers durante la pandemia del COVID me ha proporcionado la certeza definitiva que necesitaba para confirmar que la organización está más lista que nunca para emprender una nueva etapa.

La solidaridad que me han demostrado a lo largo de los años me ha servido para estar absolutamente convencido que ante el grave embiste de esta terrible pandemia, los trabajadores de color del sector de la producción de alimentos cuentan con una organización de solidas raíces y preparada para brindar el apoyo solidario y protección necesarios. A través de nuestros programas de formación sobre seguridad y “conoce tus derechos”; la entrega de equipos de protección personal o de comestibles; las campañas a nivel industrial; la organización de la producción y movimiento físico de los inventarios; la defensa ante las autoridades gubernamentales; o la recaudación de fondos para hacer frente a las dificultades económicas; Brandworkers ha sido una fuerza indiscutible en la búsqueda de justicia durante este nefasto capítulo de la historia. Vuestro apoyo en esta tarea ha salvado vidas.

Cuantas experiencias vividas desde el año 2007 cuando unimos fuerzas con los trabajadores de la industria de procesamiento de mariscos de Queens para crear el primer centro de trabajadores del país especializado en la producción de alimentos. En aquella época, la demanda de los consumidores por los productos locales artesanales estaba en auge y éramos conscientes que entrábamos en una nueva era de alimentación sostenible. Lamentablemente aunque para nada sorprendente, este nuevo sistema de alimentación estaba utilizando un modelo de negocio que era de todo menos nuevo: explotación sin límites de inmigrantes recién llegados, la mayoría procedentes de Latinoamérica o China, quienes producían y distribuían de forma artesanal estos codiciados productos alimenticios.

Frente a la impunidad de aquellos años, podemos decir que actualmente los trabajadores organizados bajo el paraguas de Brandworkers son una fuerza sólida a tomar en cuenta y digna de respeto dentro de la industria. Hemos ganado campañas en pro de la justicia en los centros de trabajo en una amplia variedad de sectores de la producción alimentaria que han proporcionado un giro radical en la vida de los miembros de Brandworkers que las han liderado. Más allá de las plantas de producción, hemos cultivado una comunidad de trabajadores segura y solidaria cuyo eje principal es la justicia racial y de género. Una comunidad dónde los trabajadores y sus familias vienen a ser vistos, a ser escuchados, a tomar decisiones, a diseñar estrategias, a estructurar ideas y a desarrollar el liderazgo necesario para llevar a cabo esas ideas.

Recuerdo a Raymundo Lara Molina quien ganó la primera campaña de Brandworkers y que gracias a ello pudo llevar a cabo su mayor sueño que era ver a su hija estudiar en la universidad durante los cuatro años de su carrera. Trece años después de unirse a la organización como miembro fundador, Raymundo es uno de los dirigentes de la comunidad de trabajadores de la producción alimentaria y miembro del consejo de Brandworkers.

Cuando los miembros de Brandworkers luchan por los derechos que les han sido arrebatados, lo normal es que lo hagan por sus familias aquí y por las que están en sus países de origen. Me acuerdo de Felipe Romero, quien encabezó la campaña de Brandworkers contra la fábrica de hummus de Brooklyn. Conservo en mi teléfono una foto que Felipe me envió. Es una foto de una preciosa casa de dos pisos en México. Aun conservo la foto para nunca olvidar lo que está en juego cuando los trabajadores luchan en busca de justicia salarial.

Felipe construyó esta casa de materiales nobles para su familia con el dinero que ganaba en la fábrica en la que trabajaba entonces por un salario de apenas 5 o 6 dólares la hora, turnos de 13 horas, seis días a la semana y así durante años. Pudo construirla porque Brandworkers es una comunidad dónde su liderazgo y el de sus compañeros hacen posible el poder desarrollarse y destacar frente a los demás.

Recuerdo a María Corona, una de nuestras líderes de infatigable espíritu.  Su grito de guerra ante sus compañeros de trabajo y ante todos los miembros de Brandworkers que se han ido uniendo con el tiempo, es simple y constante: “No hemos venido a este país para ser explotados”.

Recuerdo a Bulmaro Cruz, a sus compañeros de trabajo en la panadería Tom Cat Bakery y un ejecutivo racista, que parecía tener el poder para imponer un sistema fraudulento para pagar a un sector de los trabajadores salarios más bajos y restringir sus beneficios médicos. Bulmaro y sus compañeros de trabajo se unieron solidariamente en Brandworkers y llevaron a cabo una brillante campaña para reivindicar sus derechos y dignidad. El ejecutivo racista fue despedido, todos los trabajadores fueron compensados de acuerdo a los estándares salariales y los beneficios médicos fueron mantenidos.

Seis años después, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) condujo una investigación sobre cerca de dos docenas de trabajadores inmigrantes de Tom Cat. A través de una innovadora campaña de Brandworkers, los trabajadores obtuvieron una prórroga de sus contratos laborales, la transparencia en la investigación, amplia asesoría legal, incremento de las compensaciones por cese laboral, y actualmente están en vías de ganar la reclamación para una mayor protección de los trabajadores inmigrantes en las plantas de producción. Brandworkers desarrolló una campaña de formación en base a la experiencia vivida en la defensa ante la auditoría que actualmente se está impartiendo a grupos de trabajadores inmigrantes a lo largo de todo el país. Aunque Bulmaro no estaba en la lista de trabajadores investigados en la auditoría, luchó de forma valiente y codo a codo con sus compañeros de trabajo, como lo ha venido haciendo con otros trabajadores a lo largo del país desde hace ya más de una década cómo líder y activista de Brandworkers.

Por último, pienso en Juan Baten y Juan Nito, quienes murieron en una fábrica de producción de alimentos artesanales de New York y también pienso en sus familias que actualmente luchan junto a Brandworkers por obtener justicia. Rosario Ramirez, la pareja de Juan Baten se unió a Brandworkers justo después de su muerte y desde entonces lideró una campaña que consiguió la aceptación de responsabilidades en la dura e impactante muerte de Juan en la fabrica de tortillas que incluyen una elevada compensación económica para la hija de ambos. Nueve años después, Rosario continua siendo activista líder de Brandworkers y su voz en aras de justicia para otros trabajadores es más fuerte que nunca.

Juan Nito murió porque la panadería artesanal en la que trabajaba no tomó las medidas y precauciones necesarias en la lucha contra el COVID. Nos hemos unido a la lucha de la familia de Juan Nito, junto a su hijo Félix, su hija Emily y su anterior pareja Marcela. Después de sobrepasar un sinnúmero de enormes dificultades durante el momento más álgido de los efectos de la pandemia en Nueva York, hemos conseguido finalmente que se acepten las demandas por la muerte de Juan que su familia reclamaba. Actualmente estamos trabajando en el frente de las responsabilidades legales para que la familia de Juan pueda al menos tener un futuro digno aun cuando su ausencia sea muy difícil de sobrellevar.

Podría continuar con muchos más ejemplos pero sólo quiero decir que ustedes han ayudado a construir una absolutamente indispensable comunidad de trabajadores. Trabajadores que cuentan con el respaldo de un personal sólido, una junta ejecutiva que son sus aliados y una institución eficiente que los respalda. Brandworkers comienza el nuevo año con un presupuesto de aproximadamente 900,000 dólares, un personal fijo de ocho trabajadores y que va en aumento, consultores a largo plazo y docenas de colaboradores institucionales.

Más importante aún, el principal objetivo de Brandworkers siempre ha sido el crear una plataforma que cada vez tenga mayor fuerza y poder de decisión dentro de la industria. Todos estamos comprometidos en construir un sindicato dirigido por y para los trabajadores de la industria de la producción alimentaria, junto con todos los trabajadores del sector alrededor del mundo.

Estoy muy feliz ante la perspectiva de una nueva dirección ejecutiva. Brandworkers tendrá la oportunidad de beneficiarse de un nuevo dirigente y a su vez también creo que es el mejor momento para iniciar un nuevo capítulo en mi jornada de vida.

Ante el inicio del proceso de transición, espero que se tomen un momento para reflexionar sobre el trabajo que han hecho para crear la comunidad Brandworkers que existe actualmente. Miembros, personal y colaboradores, todos juntos hemos creado esta organización y siempre nos hemos mantenido fieles a nuestro pensamiento guía: los miembros primero, siempre.

Nuestro sistema de gestión, salud institucional y posición financiera son más sólidos que nunca. Nuestros miembros están altamente capacitados para dirigir eficientemente la organización con la solidaridad de todos sus miembros. Después de las generosas palabras de los miembros sobre mi gestión, la esencia de su mensaje ha sido: “Podemos hacerlo” y me han asegurado muchas veces de ello.  .

Aunque dejaré mi cargo en Brandworkers el próximo verano, no estoy dejando la misión. Me uniré a todos ustedes como un miembro orgulloso de ser parte de esta comunidad de aliados y mi trabajo como fundador seguirá siendo el mayor honor de mi vida.

Los trabajadores del sector alimentario y sus aliados tienen mucho trabajo por hacer para conseguir trabajos verdaderamente dignos a lo largo de todos los sectores de la industria. Les pido que permanezcan solidariamente en Brandworkers por muchos años más. Yo sin lugar a dudas seguiré estando.

Mi colaboración con muchos de ustedes en la creación de Brandworkers tiene un significado  que va más allá de las palabras. Dado que dejaré mi cargo el próximo año. espero que se tomen el tiempo para reflexionar sobre sus principales contribuciones a esta comunidad. Muchas gracias.

Siempre unidos en la lucha,

Daniel

PD. Un proceso de transición de primer nivel está en marcha, principalmente porque por primera vez se designará a un nuevo director ejecutivo en sustitución de su fundador. Para que Brandworkers pueda contar con el apoyo profesional especializado y el espacio necesarios para llevar a cabo una excelente labor, estamos recaudando 40,000 dólares en concepto de fondo para la transición. El fondo North Star ha donado los primeros 5,000 dólares para que los trabajadores de Brandworkers se mantengan fuertes por muchos años más. Si está interesado en ayudarnos a llegar a nuestra gran meta, puede donar ahora.

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Dear Brandworkers Community,

Next year will be fourteen years for me as founding director of Brandworkers. After obtaining the blessing of Brandworkers member leaders, I am happy to share with you that in 2021, I’ll be transitioning from the staff and members will lead a superb executive director transition process.

In the face of this grave pandemic, your Brandworkers community has held up with incredible resilience. Our member leadership, staff team, allies, and organizational systems have all remained solid. Brandworkers set out to maximize member survival through COVID while building worker power for the long term. And that’s exactly what we’ve done. 

The steadfastness of Brandworkers during COVID has given me the final assurance I needed that the organization is more than ready for its next chapter. 

The solidarity you’ve provided over the years helped make sure that when this terrible pandemic hit, food factory workers of color had a deeply rooted organization for mutual aid and protection. Through our know-your-rights and safety trainings; delivery of PPE and groceries; industry level campaigning and shop-floor organizing; governmental advocacy; and financial hardship fundraising, Brandworkers has been an essential force for justice in this grim chapter of history. Your support for this work has saved lives.

What a journey we’ve taken since 2007 when I partnered with Queens seafood processing workers to create the first worker center in the country for specialty food manufacturing workers. Consumer demand was booming for locally manufactured food and we were told it was a new era of sustainable food. Sadly but not surprisingly, this new food system was using a business model that was anything but new: aggressive exploitation of the recent immigrants, many from Latin American and China, who were handcrafting and distributing these coveted specialty food products.

From the impunity that existed then, workers organized at Brandworkers are now a powerful force to be reckoned with in the industry. We’ve won workplace justice campaigns in a variety of food product categories that have been life-changing for the Brandworkers members who led them. Beyond the factory floor, we’ve cultivated a safe and supportive community of workers with racial and gender justice at the core. A place where workers and their families come to be seen, to be heard, to make decisions, to formulate strategy, to articulate a vision, and to develop leadership to carry that vision forward.

I think of Raymundo Lara Molina who was victorious in that first Brandworkers campaign and was subsequently able to realize his life-long aspiration for his daughter to attend a four-year university. 13 years after joining the organization as a founding member, Raymundo now leads across the food worker community as a board member of Brandworkers.

When Brandworkers members fight for resources withheld from them, it’s typically for their families here and in their home countries. I think of Felipe Romero, a leader in Brandworkers’ campaign at a Brooklyn hummus factory. I have a photo saved on my phone that Felipe sent me. It’s a picture of a beautiful two-story family home in Mexico. I keep the photo with me to never forget what’s at stake when workers struggle for economic justice. 

Felipe built that solid home for his family with the wages he won back from the factory after working for as little as $5 and $6 per hour, 13-hour shifts, six days a week for years. He was able to do it because Brandworkers was a place where his leadership and the leadership of his co-workers could grow and shine.

I think of member leader Maria Corona and her indefatigable spirit. Her rallying cry was simple and consistent to her co-workers and to Brandworkers members who have come after them. “We didn’t come to this country to be exploited.”

I think of Bulmaro Cruz and his co-workers at Tom Cat Bakery. A racist executive seemed all-powerful, the company had maintained a fraudulent system to undercompensate a segment of workers and was trying to water down health benefits. Bulmaro and his co-workers built solidarity at Brandworkers and waged a brilliant campaign to assert their dignity. The racist manager was ousted, all workers were brought up to the correct standard, and health benefits were maintained.

Six years later, ICE launched an audit against over two dozen immigrant workers at Tom Cat. Through groundbreaking organizing at Brandworkers, workers won an employment extension, transparency into the audit, extensive legal counseling, obtained major separation payments, and are on track to win immigrant worker protections on the factory floor. Brandworkers developed a training from what we learned countering the audit which we’ve now given to immigrant groups around the country. Though he wasn’t targeted in the audit, Bulmaro rose courageously with his co-workers as he has done with workers across the industry for almost a decade as a Brandworkers leader.

Finally, I think of Juan Baten and Juan Nito, both killed in NYC’s specialty food manufacturing industry and I think of both of their families fighting for justice with Brandworkers. Juan Baten’s partner, Rosario Ramirez, joined Brandworkers just after he died and she led a campaign that achieved accountability for Juan’s crushing death in a tortilla factory including significant compensation for their daugther. Nine years later, Rosario remains a Brandworkers member leader and her voice for justice for other workers is stronger than ever. 

Juan Nito was killed because the artisan bakery he worked at took no meaningful COVID precautions. We partner with Juan Nito’s family now; his son Felix, daughter Emily, and former partner Marcela. We navigated a terrible maze at the height of the NYC pandemic to obtain the final arrangements for Juan that his family wished for. Now we’re advancing the legal accountability front so Juan’s family can thrive even in his unthinkable absence.

I could go on but let me just say that you’ve helped build an absolutely indispensable community of workers. Those workers have a strong staff, a member-ally board of directors, and an effective institution behind them. Brandworkers goes into next year with a budget of almost $900,000, a staff of eight and growing, long-term consultants, and dozens of institutional partners.

Most importantly, Brandworkers has assiduously constructed the platform to win even more decisive and durable power in the industry. We’re all in to build a worker-led, worker-operated labor union for specialty food manufacturing workers with the Industrial Workers of the World.

I am thrilled that under the direction of members, Brandworkers will have the opportunity to benefit from a new staff leader and I feel that the time is right for me for the next chapter of my movement journey.

As we commence the transition process, I  hope that you take a moment to cherish the work you’ve done to help build the Brandworkers that we have today. Members, staff, and allies built this organization together, and have always stayed true to our guiding principle: members first, always.

Our organizing work, institutional health, and financial position are as strong as they’ve ever been. Members are well-positioned to carry the organization forward with your solidarity. After generous words about my tenure, members have assured me of this many times. The gist of what they’ve said is, “We got this.”

While I’ll be leaving Brandworkers staff by next summer, I’m not leaving the mission. I will join you as a proud participant in the organization’s ally community and my work as founder remains the greatest honor of my life. 

Specialty food workers and their allies have much work to do to achieve truly dignified jobs across this industry. I ask that you stay in solidarity with Brandworkers for many years to come. I certainly will be. 

My collaboration with so many of you to build Brandworkers is meaningful to me beyond words. As I cap off my staff tenure in the coming year, I hope you’ll take some time to reflect on your vital contributions to this community. Thank you.

In solidarity,

Daniel

P.S. A top-notch transition is quite involved, even more so for the first handoff to an executive director after the founder. For Brandworkers to have the expert support and space to do an outstanding job, we’re raising a $40,000 transition fund. The North Star Fund has kicked us off with a $5,000 gift to keep Brandworkers strong for many years to come. If you’re inclined to help out on this big milestone for Brandworkers, you can make a gift to the fund now.